La encuesta correspondiente a 2025 de la Asociación para la Prevención de la Obesidad de las Mascotas (APOP) ha mostrado que el 37% de los propietarios de perros describió a su animal como situado por encima del peso ideal, frente al 35% registrado en 2024. En el caso de los gatos, el porcentaje ascendió al 43%, diez puntos más que el 33% comunicado el año anterior.
 

La encuesta, llevada a cabo en Estados Unidos, también refleja que el 56% de los propietarios de perros y el 53% de los propietarios de gatos habían intentado que sus animales perdieran peso. Sin embargo, los resultados de esos intentos fueron limitados, y solo el 28% de los perros y el 19% de los gatos cuyos propietarios habían emprendido medidas de adelgazamiento alcanzaron un peso saludable.
 

Para APOP, esta diferencia entre esfuerzo y resultado apunta a que el problema no puede reducirse únicamente a una falta de motivación de los propietarios, sino que está condicionado por barreras biológicas, psicológicas, económicas y clínicas.
 

Uno de los factores señalados por la organización es la falta de precisión en la alimentación. Aunque pesar el alimento seco con una báscula de cocina permite controlar mejor las raciones, solo el 16% de los propietarios de perros y el 3% de los propietarios de gatos afirmó hacerlo.
 

La mayoría utiliza vasos medidores o estimaciones visuales, métodos que pueden introducir errores relevantes, especialmente cuando pequeñas cantidades adicionales de comida o premios se repiten a diario.
 

La encuesta también detecta un impacto de la inflación en el cuidado de los animales de compañía. Así, el 40% de los propietarios indicó que la situación económica estaba influyendo en sus decisiones, ya fuera mediante cambios a marcas de alimentación más baratas, reducción de visitas veterinarias, recorte de premios o menor uso de dietas terapéuticas. Este punto es especialmente relevante porque el seguimiento veterinario y la regularidad de las pautas nutricionales suelen ser determinantes para mantener una pérdida de peso a largo plazo.

 

 

SOLO EL 22% RECURRIÓ A DIETAS TERAPÉUTICAS DE PÉRDIDA DE PESO PARA PERROS


APOP advierte, además, de que las dietas terapéuticas de pérdida de peso siguen estando infrautilizadas. Entre los propietarios que intentaron que sus animales adelgazaran, solo el 22% de los propietarios de perros y el 35% de los de gatos recurrieron a dietas terapéuticas o de prescripción. La organización considera que esto evidencia que la nutrición clínica no se integra de forma sistemática en muchos planes de control de peso.
 

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Otro dato destacado es el creciente interés por posibles intervenciones farmacológicas frente a la obesidad en animales de compañía. La disposición de los propietarios a considerar medicamentos para la pérdida de peso aumentó hasta el 44% en perros y el 48% en gatos, frente al 34% y el 36% de 2024. Entre los profesionales veterinarios, siempre bajo el supuesto de seguridad y asequibilidad, la disposición alcanzó el 49% en perros y el 52% en gatos.
 

La comunicación veterinaria aparece como otra barrera relevante. Aunque el 95% de los profesionales veterinarios encuestados reconoce la obesidad como una enfermedad y el 70% afirma realizar una evaluación de la condición corporal en cada revisión de bienestar, el 87% declara haber encontrado respuestas emocionales de los clientes durante conversaciones sobre peso.
 

Al mismo tiempo, la encuesta sugiere que muchos propietarios están más abiertos a hablar del peso de sus animales de lo que los profesionales pueden percibir. El 86% de los propietarios considera que los veterinarios pueden tratar el tema con comodidad, y el 68% reconoce que su propio estilo de vida influye en el peso del animal. Para APOP, esto indica que existe margen para mejorar la conversación clínica utilizando un lenguaje claro, neutral y centrado en salud, movilidad y calidad de vida.
 

Los propietarios identificaron como apoyos útiles para seguir un plan de adelgazamiento herramientas para pesar al animal en casa, recordatorios móviles, dietas terapéuticas más asequibles y controles veterinarios regulares. La organización concluye que el reto no es solo aumentar la concienciación sobre la obesidad, sino convertirla en planes más estructurados, con evaluación periódica de la condición corporal, pautas de alimentación precisas y seguimiento continuado.

 


Fuente: Animal's Health


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